¡Bienvenido, padre Jesús Alberto!
Nuestro Párroco: Un corazón que escucha, unas manos que sirven
Recibir a un nuevo párroco es siempre un motivo de alegría y esperanza. En esta ocasión, la comunidad de Santos Timoteo y Tito abre sus puertas con gran entusiasmo al padre Jesús Alberto Pinzón Calderón, un sacerdote con una historia de vida fascinante, que une la ciencia de la medicina con la entrega total al servicio de Dios y de los hermanos. Su lema de vida lo define perfectamente: "Vivo para servir, esa es mi verdad y quiero así mantenerla".

De Neiva al mundo: Los orígenes de una vocación
Oriundo de Neiva (Huila), el padre Jesús Alberto nació en un hogar católico el 3 de mayo de 1964, hijo de Jaime Pinzón y Beatriz Calderón . Desde pequeño, su vida estuvo marcada por la fe. Fue acólito y realizó sus estudios de secundaria en el Colegio Cooperativo Salesiano de Neiva (1975-1980), donde muchos ya vaticinaban que sería sacerdote . Sin embargo, el Señor le tenía preparado un camino particular para llegar al altar.
El médico que curaba el alma
Antes de ser sacerdote, el padre Pinzón sintió el llamado a sanar los cuerpos. Ingresó a la prestigiosa Pontificia Universidad Javeriana, donde se graduó como Médico Cirujano (1981-1986) . Durante cinco años ejerció su profesión, y fue en el día a día con sus pacientes donde su vocación inicial comenzó a latir con más fuerza.
Atendiendo a sus pacientes, descubrió que muchos de los males más profundos no se curaban solo con recetas. "Me dedicaba a escucharlos y a indagar sobre sus dolores y vacíos espirituales, con cariño y paciencia", recuerda. Comprendió entonces que el sacerdote, para mirar a la persona en su conjunto, debe entender su realidad más profunda: el dolor físico, emocional y espiritual.
Esa certeza lo llevó a tomar la decisión más importante de su vida: dejarlo todo para empezar de cero. Fue un choque fuerte pasar de la ciencia médica al estudio de la filosofía y la teología en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Bogotá. Renunció a su sueldo, a la idea de formar una familia y a la cercanía de los suyos. Finalmente, el 19 de diciembre de 1996, fue ordenado sacerdote por monseñor Pedro Rubiano Sáenz, entregando su vida para siempre al servicio de la Arquidiócesis de Bogotá.
Un pastor con sello propio
A lo largo de sus 30 años de ministerio, el padre Jesús Alberto ha pastoreado con alegría y compromiso diversas comunidades, dejando una huella imborrable. Fue párroco de las comunidades de Sagrada Eucaristía, San Alberto Magno, Santa Clara y Santa Viviana. "El trabajo con comunidades fue verdaderamente bonito, muy alegre y comprometido", afirma con gratitud.
Quienes lo conocieron en la Parroquia de San Alberto Magno lo recuerdan como un "hombre de oración, muy carismático, servicial, sencillo, grande de espíritu". Allí, no solo se encargó de la guía espiritual, sino que también impulsó obras como la construcción de un oratorio y una rampa para facilitar el acceso a los adultos mayores, demostrando que su corazón de médico siempre está atento a las necesidades concretas de los fieles.
Su servicio a la Iglesia arquidiocesana va más allá de las parroquias. Desde el año 2017 y hasta el 2026, se desempeñó como Rector del Santuario de Monserrate, el corazón espiritual de los colombianos, y fue también capellán del claustro de la Universidad del Rosario.
Además, su compromiso con la defensa de la vida y la dignidad humana lo llevaron a ser parte activa de instancias claves como la Coordinación Arquidiocesana de la Promoción de la Vida y la Dignidad Humana. También aportó su sabiduría como miembro del Consejo de Regencia de la Fundación Universitaria Monserrate y del Consejo Presbiteral en el grupo de capellanes y movimientos apostólicos.
Una medicina para el espíritu
Aunque han pasado los años, el padre Jesús Alberto no ha renunciado a su esencia de médico. Con frecuencia, algunos de sus fieles se le acercan para pedirle que les revise sus exámenes o les aclare conceptos de otros doctores. Él, con su característica amabilidad, acepta. Pero, como él mismo aclara con una sonrisa, siempre los termina remitiendo "a donde el mejor doctor que hay: Dios".
Esta doble dimensión, de médico y sacerdote, define su estilo pastoral: un ministro que escucha con atención, que acoge con cariño y que entiende el sufrimiento humano desde todas sus dimensiones. Esa paz que ha encontrado en los caminos de Dios es, según sus propias palabras, lo mejor que le ha pasado. "Cada día me siento más convencido de seguir a Cristo".
Bienvenido a su casa
El padre Jesús Alberto Pinzón Calderón llega a la Parroquia Santos Timoteo y Tito con la misma ilusión y entrega de siempre. Estamos seguros de que su experiencia, su calidez humana y su profunda vida de oración serán un gran regalo para nuestra comunidad. Le damos la más fraternal bienvenida y le recordamos que esta es su casa. Como él bien dice, la duda de qué pasará en el futuro no importa, "el creyente siempre podrá saber que Dios está en su vida".
¡Bienvenido, padre Jesús Alberto!
